La ciencia pone fin a las endoscopías.

La monitorización del sistema digestivo hoy por hoy continúa siendo algo difícil. Mucho más en lugares en donde no se cuenta con los medios técnicos y sanitarios. Por ejemplo, para hacer la endoscopia hace falta recurrir a la sedación, a una cámara y un monitor que son molestos y además peligrosos.

Pero… que ocurriría si eso mismo se realiza con una sistema del tamaño de una aspirina?

La ciencia está avanzando hacia la implementación de  una cápsula destinada a hacer endoscopias sencillas, menos invasivas y molestas, que permitirán al equipo médico monitorizar el estado del intestino sin recurrir a la anestesia, ni a la intervención típica de las endoscopias.

Este tipo de endoscopias mediante cápsula usan un dispositivo miniaturizado capaz de enviar las señales de vídeo. Actualmente existen equipadas con un pequeño cable; pero el gran avance son las cápsulas WiFi, que se pueden utilizar sin molestias en adultos, niños y hasta bebés. En estos últimos es especialmente práctico, porque para poder observar el sistema digestivo en niños pequeños la gran mayoría de veces se requiere anestesia y el uso de un endoscopio nasofarínego, que implica insertar un tubo por la garganta.

Estas píldoras, cuentan  con su propia batería y envían los resultados del análisis directamente al móvil. Poseen biosensores,  capaces de alertar sobre patrones incorrectos: pH, temperatura, presencia de ciertas sustancias… De esta manera, logran cosas que solo podrían hacerse mediante una endoscopia, y recurriendo de nuevo a una intervención molesta y peligrosa.

Para suerte de los pacientes, el futuro avanza rápidamente en la medicina. A prepararse entonces para una nueva manera de monitorizar nuestro cuerpo. Más cómoda, más efectiva, más barata; y más sencilla de transportar, limpiar, reutilizar y mantener.

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